Preparación


Sermones para Niños



 Misión Caleb

NIÑOS CON ESPERANZA

Pr. Ivay Araújo
  
1.- DE VUELTA A NUESTRO HOGAR

Versículo para memorizar:                 
"En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté” (Juan 14:2,3)

Preparación:
Ayude a los niños de mayor edad a encontrar Sudán y Uganda en un mapa o en un globo terráqueo. Los habitantes de estos países llevan bajo la amenaza de la guerra. Necesitan desesperadamente de algo que les dé esperanza. ¿Qué podría darte esperanza a ti, cuando llevas enfermo varios días? ¿Y cuándo se te pide que ordenes una habitación caótica? ¿Y cuándo te has portado muy mal y están a punto de castigarte?

Historia:              
Samuel se despertó con el sonido lejano de los disparos. Se apoyó sobre un codo, y entrecerró los ojos para ver que estaba ocurriendo en su aldea. Justo cuando iba a gritar, su hermano Daniel colocó su mano sobre la boca de Samuel.
¡Shhhh! – le advirtió Daniel-. Y le hizo una señal para que se quedara agachado y lo siguiera.  

Al arrastrarse sobre el suelo húmedo, la mente de Samuel regresaba a los acontecimientos que habían ocurrido aquel mismo día. Algunos hombres de una aldea vecina del sur de Sudán habían huido a su aldea y contaban que habían sido atacados por soldados rebeldes, quienes habían dejado muchos muertos a su paso.
-Huyan rápido, antes de que ocurra aquí lo mismo -les advirtieron. El padre de Samuel huiría con el resto de los hombres. Ellos distraerían a los soldados lejos de la aldea, de modo que las familias pudieran escapar sin peligro.

No hagan ruido, permanezcan unidos y junto a la hierba alta-indicó a la familia. Diríjanse al campo de refugio de la frontera con Uganda. Mientras seguía a su madre y a su hermano mayor a través dela hierba alta, Samuel sentía tanto miedo que quiera llorar. Sin embargo, no se atrevió a hacerlo. ¡Era un niño de nueve años, y no un bebé llorón! Además, su padre necesitada que Daniel y él fueran fuertes, por su madre y su hermana.

Para mantener su valentía, Samuel intentó recordar las últimas palabras de su padre: "Volveré y me encontraré con ustedes pronto. Y construiremos un nuevo hogar donde podamos vivir en paz". Samuel sabía que para mantenerse a salvo debía confiar en su padre y seguir sus instrucciones. Pero, era la idea de tener un nuevo hogar junto a su padre lo que contenía sus lágrimas y lo que le daba esperanza.

Lección      
Jesús y sus discípulos se habían hecho muy amigos. Los Doce creían que Jesús era el Mesías prometido, que gobernaría a Israel y traería paz al mundo entero. Pero ahora, durante la fiesta de la Pascua, que debería haber sido una celebración, los discípulos estaban tristes y asustados. En lugar de estar planificando el restablecimiento del Reino de Dios, Jesús les habló de que las autoridades lo capturarían y lo llevarían a la muerte. ¡Aquello era horrible!
Sin embargo, Jesús les estaba dejando una importante promesa. ¡Una promesa que también es para nosotros! Jesús aseguró: "En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté" (Juan  14:2, 3).Cuando empezamos a conocer a Jesús y a amarlo, no podemos evitar esperar su Venida. Tal vez, a veces nos impacientemos y nos preguntemos: "¿Por qué tarda tanto?". Sin embargo, pueden estar seguros de que Jesús volverá a buscarnos. La promesa del regreso de Jesús es lo que llamamos "la bendita esperanza".          

Aplicación
Nosotros, al igual que los discípulos de Jesús y que Samuel, el niño de nuestra historia, no tenemos hogar. Este mundo no es nuestro hogar; nuestro hogar está con Jesús. El volverá para llevarnos, a nosotros y a nuestras familias, a su hogar en el cielo. Aunque vengan problemas, encontraremos alegría esperando el cielo. Jesús nos da esa esperanza.

Debate
1.      Lee Juan 14: 1 al 3 ¿Qué dos cosas nos dice Jesús que debemos hacer para afrontar nuestros problemas y encontrar esperanza?
2.      ¿Qué promesas nos hace Jesús en el versículo 3?
3.      ¿Por qué decimos que la promesa de Jesús es que regresará y nos llevará con él, al cielo?

Actividades
Coloque un mural en la pared y pida a los niños que expresan, a través de palabras y de dibujos, cómo se imaginan que será el regreso de Jesús para recoger a su pueblo y llevarlo con él.

2.- CUANDO TU BARCA ESTA A PUNTO DE HUNDIRSE

Versículo para memorizar
"Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo" (Rom. 15:13).

Preparación
Lean juntos el versículo para memorizar y canten canciones de alabanza, Pida a dos voluntarios que oren.

Historia
Kelly y Justin estaban juntos en su cuarto de juegos, mientras la lluvia caía con fuerza sobre los laterales y el tejado de su casa.
-No me gusta esta lluvia –dijo Justin-. ¡Lleva ya muchos días lloviendo!
-Bueno -contestó Kelly-, tal vez ahora mismo alguien necesite la lluvia más de lo que nosotros necesitamos estar secos.
-Aun así, no me gusta esta lluvia - dijo Justin-. Ya hemos tenido suficiente y durante demasiado tiempo.   
Destellos de luz iluminaban el cielo oscuro. Un tremendo ruido de trueno hizo que Scooter, el gato, saltara de miedo. Los gritos de miedo de Kelly y Justin hicieron que su madre entrara corriendo en la habitación.      
¿Por qué están asustados? Pregunto su madre- Están salvo dentro de esta casa. Además, su padre y yo estamos aquí para protegerlos.
Kelly y Justin intentaron explicarle que estaban cansados de aquella lluvia.
No dejen que la lluvia les arruine todo el día – los animó mamá. ¿Recuerdan aquella vez que llovió durante nuestro viaje de campamento y nos metimos todos juntos dentro de la tienda y contamos historias, comimos palomitas de maíz y jugamos al Uno? ¿Por qué no montan una tienda en su cuarto de juegos? Yo haré palomitas. Ustedes piensen qué vamos a jugar.
Más tarde, mientras toda la familia disfrutaba unida, papá dirigió sus pensamientos hacia Jesús y sus íntimos amigos.

Lección
A menudo, los discípulos veían a Jesús hacer milagros, y cuando les hablaba sobre el amor y el cuidado de nuestro Padre Celestial sus corazones rebosaban de alegría. A pesar de ello, al igual que ocurrió con Kelly y Justin, un                día los discípulos se vieron en medio de una tormenta.

Se  encontraban  en  el   mar de Galilea, tras un largo día en el que habían visto a Jesús sanar a los enfermos. Cansado, después de haber ayudado a la gente durante todo el día, Jesús solo quería ir con sus discípulos a un lugar tranquilo. Les pidió que lo llevaran en su barca por el mar de Galilea; pronto, se quedó dormido.

Pero de repente se desató una tormenta que asustó a aquellos hombres.           El barco se estaba llenando de agua y estaba a punto de hundirse. Jesús habría dormido profundamente en aquella situación si no hubiera sido por sus gritos             de terror:
"¡Señor -gritaron-, sálvanos, que nos vamos a ahogar!" (Mat. 8:25). Jesús no tenía miedo: "Hombres de poca fe -les contestó-, ¿por qué tienen tanto miedo? Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo" (vers. 26).
Habían estado a salvo todo el tiempo, porque Jesús estaba allí.

Hoy, si conocemos a Jesús, si lo invitamos a vivir en nosotros, también estaremos salvos a salvo en él. Tener a Jesús a nuestro lado nos llena de felicidad y de paz, no importa cuán fuerte sea nuestra tormenta.

Aplicación
Hay un sabio dicho que puede ayudarnos en nuestras situaciones tormentosas: "No le cuentes a Dios cuán grande es tu tormenta, dile a la tormenta cuán grande es tu Dios". Narrar historias sobre el poder de Dios y sobre cómo se preocupa por nosotros nos llena de valor. Pida a los niños que compartan un relato sobre algún momento en el que se sintieron asustados y Dios hizo desaparecer su miedo. Rompa el hielo contando una historia desde su propia experiencia.

Debate
1.      Reciten juntos Romanos 15:13. ¿Cómo responde este versículo a las siguientes preguntas?:
2.      ¿Por qué podemos sentirnos felices y en paz incluso cuando la tormenta nos asusta?                                 
3.      ¿Por qué no deberían haber sentido miedo los discípulos durante la tormenta?
4.      ¿Qué recordarás cuando temor o estés triste?   
                            
Actividades
Pida a los niños que dibujen marcadores de libro con el versículo para memorizar. Dígales que lo conserven, como recordatorio de alegría y la paz que tienen en Cristo. 

3.- CONFIAR EN LAS PROMESAS DE DIOS

Versículo para memorizar
“De hecho, todo lo que escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza” (Rom. 15:4)

Preparación
Pida a los alumnos que nombren a personas que conozcan en las que pueden confiar. Elabore una lista de no más de cinco personas. Por ejemplo: profesores, padres, un policía, etcétera. Lea de a uno los nombres de la lista, de modo que los niños puedan votar a aquella persona en la que más confían.

Historia
Era sábado por la noche, en casa de los García. Mamá había invitado a todo el Club de Explotadores. Después de cenar, todos los niños debían ir a la habitación contigua, con el señor Rodríguez.
-¡Escuchen! – les dijo-. Cuando llamen a la puerta, uno de ustedes debe ir a abrir montado en un avión muy especial. Tras una corta espera, los niños oyeron a alguien que llamaba a la puerta, pero ninguno quería ser el primero en ir. Finalmente, Sylvia García se decidió a hacerlo.
-Esta tabla que hay en el suelo será tu avión – le explicó mamá-. Súbete a ella y prepárate.
Mientras Sylvia se subía sobre la tabla, su madre le cubrió los ojos con un pañuelo. De repente, Sylvia notó que se tambaleaba.
-No te preocupes –le dijo su padre-. Pon la mano sobre mi cabeza. ¿Estas lista?
Cuando percibió a su padre cerca de ella, Sylvia asintió. Lentamente sintió cómo se elevaba sobre el suelo. La tabla se tambaleaba un poco bajo sus pies y estaba perdiendo el contacto con su padre. “Debo estar muy alto”, pensó.
-Ten cuidado con el techo –le dijo su madre.
La cabeza de Sylvia chocó contra algo duro en el momento en que su madre le gritó:
-¡Salta!, Sylvia, ¡Salta!, yo te sostendré.
Silvia se quedó inmóvil. El techo estaba demasiado alto como para saltar desde allí.
-Confía en mí –gritó su padre-: puedes saltar. Tras una larga pausa Sylvia saltó, y al instante se encontró de pie en el suelo. Apenas había estado a treinta centímetros del suelo. Sus padres le habían hecho sentir que estaba mucho más alto al hacer tambalear la tabla, cuando su padre agachó la cabeza y cuando la señora Rodríguez colocó un libro por encima de la cabeza de Sylvia.
Al resto de los niños les costó saltar aún más que a Sylvia, pero a quien más difícil le resulto fue al señor Rodríguez.
-¿Está loca? –gritó- ¡Podría romperme el cuello!
Más tarde, pensando en el juego del “avión, todo el mundo estuvo de acuerdo: confiar en alguien es difícil. Sin embargo, Sylvia pensó que a ella no le había resultado tan difícil porque sabía que podía confiar en sus padres.

Lección    
Imagina por un momento que eres Sadrac, Mesac o Abed-nego (Dan. 3). Ellos estuvieron cautivos en un país extranjero, eran esclavos del rey de ese país y, por tanto, estaban sometidos a sus leyes. Pero, cuando ese rey decidió construir una imagen de oro de sí mismo para que todos sus subditos se inclinasen a adorarla, estos tres jóvenes hebreos supieron que no podrían hacerlo.

También sabían que, si no lo hacían y eran descubiertos, se meterían en problemas graves. Aun así, decidieron confiar en Dios.
Así que respondieron al rey: "Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad. Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua" (Dan. 3:17,18).

Mientras alimentaban las llamas del horno para quemarlos, todo cuanto podían hacer era confiar en las promesas de que Dios los salvaría. Era todo cuanto tenían para continuar. ¡Y era más que suficiente: Dios los salvó!

Aplicación
El Antiguo Testamento está cargado de promesas, que estos tres amigos conocían y en las que confiaban. Hagamos un ejercicio de espadas y encontremos algunas de ellas. [Los niños deben unirse en parejas, los que sepan leer con los que no. A su señal: "¡Saquen sus espadas!" los alumnos levantarán sus Biblias y esperarán a que dé una referencia bíblica de la lista que consta a continuación. El primer nño que encuentre el versículo se levantara y lo leera en alto. Repita lo mismo hasta que se haya leído todos los textos. (1 Sam. 14:6; Sal. 71:5; Sal. 118:6,7; Prov. 3:26; Jer. 17:7)

Debate
1.      Lee Romanos 15:4. ¿Estás de acuerdo con este texto, después de haber leído los textos del ejercicio con las espadas?
2.      ¿Qué esto del ejercicio con las espadas te da esperanzas?



Una última palabra

William Booth, fundador del Ejército de Salvación, comenzó este movimiento cristiano con la intención de llevar esperanza a los más necesitados de Londres. Comenzó su misión sin dinero y sin ninguna expectativa de éxito. La gente para la que trabajaba era la más pobre de entre los pobres. Dios bendijo su misión, que hoy en día se conoce en todo el mundo.

En su lecho de muerte, William Booth dejó un mensaje que nos da esperanza: "Las promesas de Dios son verdaderas [...] Son verdaderas, únicamente si uno las cree". Sí, podemos confiar verdaderamente en las promesas de Dios.


4.- GUIADOS POR EL ESPIRITU SANTO

Versículo para memorizar
“Cuando venga el Espíritu sobre ustedes, reciban poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra2 (Hech. 1:8)

Preparación
La Biblia nos dice que una vez que somos salvos, Dios nos da el poder de compartir su amor con los demás. Hagamos una lista de todas las formas en las que podemos hablar a los demás sobre el amor de Jesús y su pronto regreso.

Historia
Mariana, una niña de cuatro años, entró en el estudio de radio con sus padres después de comer. Cuando entraron, su mamá se agachó para recoger las cartas que habían echado  por la rendija de la puerta y se acumulaba en el suelo.
Mientras su madre revisaba el correo, dijo: -Mira, Mariana, todo el correo de hoy es para ti. ¿De verdad? ¿Quién me ha escrito? –preguntó Mariana.
Cuando Mariana tenía apenas tres años, se convirtió en la locutora de radio más joven de la radio mundial adventista. Mariana y sus padres difundían el evangelio por radio el pueblo venezolano, en español.
Mamá, léeme las cartas -le pidió Mariana a su mamá.
-Esta es de una guardería de aquí, de Puerto Ordaz -dijo su madre -. Dicen que todos los días escuchan "La hora de los niños". La profesora dice: "Nos encanta escucharlos cuando hablan sobre el amor de Jesús. Los niños lo esperan cada día”
-¿Lo ves, Mariana? -dijo su padre-, El Espíritu Santo puede utilizarte, tengas la edad que tengas.

Lección
¿Sabían que no es necesario ser adulto para compartir el amor de Dios con los demás? ¿Recuerdan la historia de Samuel (1 Sam. 3)? Él era un gran profeta del Señor. Samuel no esperó a hacerse mayor para servir al Señor. Trabajó en el Templo cuando era niño. ¡Y estaba durmiendo en el Templo cuando, una noche, Dios lo llamó!
¿Alguna vez han oído la historia de Naamán? Era un gran soldado de un ejército que luchó contra Israel. Pero se enfermó de lepra, que es una enfermedad horrible que te obliga a vivir solo, lejos de todo el mundo. Una vez que su ejército luchó contra Israel, se llevó cautiva a una joven, que convirtió en sierva de la esposa de Naamán, le aconsejo a su esposa que si visitaba la profeta. Eliseo él oraría a Dios para que lo sanara. Naamán viajó a Israel para encontrarse con Eliseo. Gracias a que escuchó a la joven sirvienta y obedeció las instrucciones del profeta, ¡Dios lo sanó!

Aplicación
Ayudar a los demás a que conozcan el amor de Dios no significa únicamente que debamos ser capaces de hablar en la radio. Una pequeña niña llamada Donna llevaba su Biblia infantil al hospital en que trabajaba su papá. Después del colegio, iba de silla en silla de la galería, contando historias de la Biblia a los mayores y compartiendo con ellos el amor de Dios. Y él habló a sus corazones por medio de Donna.

Debate
¿Pueden nombrar a tres personas que los hayan ayudado a conocer más a Dios? ¿Cómo lo hicieron?
¿Pueden pensar en alguien que ustedes conozcan que necesite saber más de Dios? ¿Cómo pueden ayudarlo?
Lean Hecho 1:8 ¿Qué significa ser testigos? ¿A quién debemos orar, para pedir ayuda antes de hablar a otras personas sobre Dios?

Actividad
Piensa en alguien de tu iglesia que esté enfermo o que viva solo. Pida a los niños que confeccionen tarjetas para dar ánimo a esa persona. Después, considere si puedan repartir esas tarjetas juntos o enviarlas por correo.

5.- LA PERSONA FAVORITA DE DIOS

Versículo para memorizar
“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8)

Preparación
Hace algunos años, falleció una ancianita a la que todos querían mucho. Toda la familia de la iglesia se hizo presente en su funeral, se quedaron sumamente sorprendidos al descubrir que tenía varios nietos. Cada uno de ellos tuvo la oportunidad de expresar qué es lo que más les había gustado de su abuela. Lo que sucedió fue que esta anciana había demostrado tanto amor por cada uno de sus nietos, en forma individual, que cada uno de ellos pensaba que había sido el favorito de la abuela.

Historia
Mateo y Esteban estaban en problemas, y su situación parecía no tener              solución. Mientras estaban jugando, Mateo le pegó a la pelota de béisbol con el bate, de tal manera que aquella salió despedida del jardín de su casa y rompió el vidrio de la ventana del señor Fuentes, "¡Ay!" dijeron ambos muchachitos al unísono.

Su primer impulso fue salir corriendo antes de que el señor Fuentes saliera.       a ver qué había pasado. Pero era la pelota de Esteban, y esta había caído en la sala de su vecino. ¡Él quería recuperarla! Además, no tenían adonde escapar,       porque el señor Fuentes era el único que vivía al lado de su casa. Y sabían que tenían que ser buenos vecinos, -Voy a ir a hablar con el señor Fuentes -resolvió valientemente Mateo, -Te acompaño -dijo Esteban. No fue fácil tocar el timbre y esperar a que el vecino fuera a atender. ¿Qué le dirían? Después de unos minutos, la señora Fuentes abrió la puerta. Ella había estado traba­jando en el jardín del fondo de 1J la casa, y no sabía lo que había sucedido. Fue sorprendente que perma­neciera muy tranquila mientras los mu­chachitos le pedían disculpas por haber roto el vidrio de la ventana.
-Es muy valiente de su parte admitir que han hecho algo malo -dijo la señora Fuentes-. ¿Por qué no pasan un minu­to?
Pronto, los muchachitos estuvieron en la cocina con la señora Fuentes, dis­frutando de las galletas caseras hechas por la dueña de la casa y de un vaso de leche.
-Sentimos mucho haber roto ese vidrio -se disculpó Esteban por tercera vez-. Por favor, perdónenos.
-No se preocupen -dijo la Sra. Fuentes-. Estábamos por reemplazar esa vieja ventana de la sala. Pero sería bueno, muchachitos, que encuentren otro lugar para jugar, ¿les parece? ¡Oh!, y aquí tienen la pelota.
Ese día, la señora Fuentes brindó una demostración de lo que significa la gracia, y los dos muchachitos, que pasa­ron a ser sus vecinos favoritos, jamás se olvidaron de ese día.

Lección
Cierto día, Jesús narró una historia sobre un hijo que esta­ba disgustado con su padre (Luc. 15:11-32). No que­ría una vida de pesados tra­bajos y responsabilidades en la granja; lo único que que­ría era huir de ahí. No podía -s esperar a recibir la herencia que le correspondía una vez que su padre muriera, tal cual era la costumbre: él quería su parte de la herencia ya, para salir y disfrutarla con sus amigos.

El padre sabía que no tenía por qué darle a su hijo ni siquiera un centavo, pero de todas maneras le dio lo que pedía. Así es que el hijo salió de viaje y comenzó a participar en fiestas, donde gastó todo el dinero que tenía. Pero, en­tonces llegaron algunos años de sequía, que fueron seguidos por una gran ham­bruna. Los tiempos eran realmente di­fíciles. Los costos de los alimentos eran elevados, y el hijo insensato se quedó pronto sin dinero. Para comer, este mu­chacho judío tuvo que ponerse a cuidar cerdos. Tenía tanta hambre que estaba listo para comer los desperdicios que comían los cerdos. Fue entonces cuando entró en razón.

Recordó que en la granja de su pa­dre aun los sirvientes más humildes dis­frutaban de buena comida. Y entonces tomó la decisión de regresar a su hogar, y de pedir perdón a su padre por lo que había hecho. Sabía que ya no merecía seguir siendo su hijo. Pero tenía la es­peranza de que su padre lo contratara como siervo.

Mientras el muchacho estaba aún le­jos, por el camino, su padre lo vio llegar ¡y salió corriendo a recibirlo! El pa­dre no aceptó de ninguna manera que su hijo pasara a ser su sier­vo; él lo recibió una vez más como hijo. Lo llenó de amor y lo restauró como heredero, aunque no lo merecía. Ese es el significado de la gra­cia: Dios nos está dando lo que en realidad no nos merecemos. Dios nos ama como si cada uno de nosotros fuese su persona favorita. Dios jamás nos recuerda cuáles son nuestros pecados, sino que nos envuelve y nos cubre con sus brazos de amor. ¡Eso es lo que hace la gracia!

Aplicación
¿Estarías dispuesto a morir en lugar de un pariente enfermo? Muy pocas per­sonas estarían dispuestas a hacerlo. Pero, mientras éramos aún pecadores y ni si­quiera conocíamos a Dios, Jesús murió por nosotros. Lo hizo porque cada uno de nosotros es su persona favorita. Él no quiere que suframos la muerte eterna por causa de nuestros pecados. Ahora, porque él murió en la cruz y regresó a la vida tenemos el perdón y la vida eterna, con él. ¡Eso es lo que significa la gracia! Somos un pueblo de gracia, que aguarda el regreso de Jesús.

Debate
1.      Si pecamos, ¿qué pasos podemos dar para estar nuevamente bien con Dios?
2.      ¿Qué es la gracia? La gracia es la obra de Dios que... (¿qué es lo que hace Dios?)
3.      Enumera tres maneras en las que Dios te ha mostrado su gracia esta se­mana (menciona tres bendiciones inme­recidas).

Actividad
Ayude a que los niños escriban no­tas, a las personas mayores de su iglesia, que les recuerden la importancia de la gracia divina. Las notas podrían incluir el versículo de Romanos 5:8. Recoja las notas, y compártalas con toda la iglesia, por medio del boletín de iglesia, o léalas desde el frente.

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